…SEGA sufrió el denominado “efecto Osborne”?


Cada vez que una entidad anuncia con antelación la salida al mercado de un nuevo producto la sombre del llamado “efecto Osborne” planea sobre ella. No son pocas las empresas que, por un claro error de gestión y una mala previsión de los riesgos, han sufrido sus nefastas consecuencias, y entre ellas se encuentra una de las compañías más queridas por los amantes de los videojuegos, SEGA.

sega

Cuentan que Osborne Computer Corporation, una empresa dedicada a la fabricación de equipos informáticos, sufrió una quiebra financiera que le condujo a su desaparición debido a un desafortunado anuncio que realizó su fundador, Adam Osborne, en el año 1982, del cual dió buena cuenta la revista británica Personal Show World Computer. Por aquel entonces la compañía estaba viviendo una luna de miel, pasando de facturar 6 millones de dólares en 1981 a  68 millones de dólares  solo un año despúes gracias a la exitosa venta del Osborne 1, el primer ordenador portátil del mundo, si bien Apple, Kaypro, Compaq e IBM embestían con fuerza y amenazaban con empañar con sus lanzamientos el momento tan dulce que estaba viviendo. Con la intención de dar un golpe de efecto e intimidar a sus más directos competidores Adam comunicó que tenía previsto comercializar un nuevo modelo que mejoraba sustancialmente al actual, y las reacciones a este anuncio no se hicieron esperar. Los clientes, a sabiendas de que lo que estaban a punto de adquirir pronto quedaría obsoleto, anularon o aplazaron los pedidos, obligando a la empresa, ante el aumento del stock del Osborne 1, a reducir notablemente el precio del producto. No solo vendía menos y más barato, sino que además la tan cacareada nueva generación aún no estaba disponible. Trescientos sesenta y cinco días tardaron los empleados en darle forma al publicitado sucesor y cuando lograron terminarlo  ya era demasiado tarde, Osborne Computer Corporation había recibido una estocada mortal. Su credibilidad era nula, las demandas prácticamente inexistentes y sus arcas de caudales habían quedado vacías, por lo que se vió obligada a declararse en bancarrota en Septiembre de 1983.

adam osborne y osborne 1

En la década de los ’80, a tenor de lo acontencido,  se acuñó un nuevo término que aún está vigente: “efecto Osborne”. Ha de entenderse por “efecto Osborne” el impacto negativo que sobre las ventas del producto actual tiene el anuncio de un nuevo producto que todavía no está disponible. Huelga decir que si una empresa o un particular optan por hacer públicos sus próximos movimientos es porque, si el comunicado es realizado en el momento oportuno y de la forma adecuada, a la larga les va a resultar sumamente beneficioso, no hay que olvidar que con él generan expectativas sobre la funcionalidad de su próxima criatura, captan la atención de los medios de comunicación, paralizan las ventas de productos similares de la competencia y confunden al rival. Ahora bien, puede suceder que, al igual que le ocurrió a la compañía de Osborne, cuando no se manejan bien los tiempos ni se hacen los estudios de impacto pertinentes el anuncio a bombo y platillo de un nuevo producto sea responsable en última instancia de su abandono.

osborne 1

Cuando se explica el significado del “efecto Osborne” se tiende a poner como ejemplo para su mejor entendimiento lo que le sucedió a SEGA con su sexta consola de sobremesa, la Saturn. Corría el año 1997 cuando se comenzaron a escuchar por primera vez los rumores que apuntaban el  inminente lanzamiento de su sucesora, una plataforma de juego que iba a nacer para lograr lo que ella nunca pudo conseguir, esto es, quitarles la corona a las todopoderosas Nintendo y Sony. Los directivos de la compañía habían comenzado a hablar en petit comité sobre el desarrollo de un nuevo sistema al que llamaban Katana (SEGA Dreamcast a la postre) y el presidente de SEGA Ámerica, Bernard “Bernie” Stolar, dijo una frase lapidaria en el E3 que supuso el principo del fin de una era: “The Saturn is not our future” (Saturn no es nuestro futuro). A partir de ese momento las ventas del dispositivo cayeron en picado y se canceló el desarrollo de un buen número de títulos. SEGA perdió 267,9 millones de dólares en EE.UU. y se vió obligada a despedir al 30% de la plantilla. La crisis había llegado para quedarse.

publicidad sega saturn

A pesar de su mala situación económica la compañía japonesa logró dar el salto de los 32 a los 128 bits. En 1998 SEGA Dreamcast fue liberada en Japón, un país en el que la Saturn había logrado vender  la friolera de 160.000 unidades el día de su lanzamiento, y un año más tarde Estados Unidos y Europa le dieron la bienvenida, teniendo en todos esos territorios una buena acogida inicial. Ahora bien, la muerte prematura de Saturn lastraron sus alas y el anuncio de la llegada al mundo de la PlayStation 2 la relegó a un segundo plano. La confianza de los usuarios se había desvanecido y las compañías desarrolladoras no ocultaban su escepticismo sobre la competitividad real del producto. SEGA Dreamcast heredó todos los problemas generados por el fracaso de la Saturn, a la que algunos jugadores llaman “la consola maldita“.

sega dreamcast

No obstante, el que piense el anuncio del desarrollo de la consola SEGA Dreamcast fue el único causante del fallecimiento de su antecesora muestra un gran desconocimiento de la historia de esta polémica plataforma de juego. Saturn era un sistema de gran potencia pero tremendamente difícil de programar, hasta el punto de que Yuji Naka llegó a decir que “sólo uno de cada diez programadores puede aprovechar totalmente el hardware de la Saturn”, su precio era más elevado que el de sus más directos competidores, lo que obligó a SEGA a afrontar cuantosas pérdidas por la rebaja del coste del producto,  y su catálogo de juegos menos numeroso, tuvo  graves problemas de distribución en EE.UU. y, aunque llegó al mercado un mes antes que PlayStation, jamás le pudo hacer sombra. A todo esto hay que añadirle la más que cuestionable gestión del presidente de SEGA América desde 1997 hasta 1999, “Bernie”, el cual, entre otras cosas, negoció con Namco la no liberación de Tekken para Saturn. Así las cosas, el comunicado lo único que hizo fue ponerle la puntilla a una plataforma que llegó a vender 9,5 millones de unidades según unas fuentes, 17 millones según otras.

Como curiosidad final decir que lo que le ocurrió a la compañía Osborne no es tal y como nos lo han contado, es decir, no quebró por el anuncio de un dispositivo que aún no estaba listo. En el año 2005 un artículo escrito por Andrew Orlowski y publicado en The Register sirvió para arrojar luz sobre el tema y desvaratar una leyenda que llegó a tener una vida de treinta años.  Éste entrevistó a un antiguo empleado de la empresa, Charles Eicher, quien  le confesó que el causante de la bancarrota fue en realidad un error de gestión. Parece ser que, aunque efectivamente las ventas disminuyeron notablemente tras las declaraciones de Adam, cuando se produjo la transición al nuevo modelo Osborne Computer Corporation estaba comenzando a generar beneficios nuevamente. Uno de los vicepresidentes encontró almacenadas placas base del  portátil Osborne 1 por un valor aproximado de 150.000 dólares y le sugirió al presidente que completaran los ordenadores y los vendieran para así ganar unos ingresos extra. La decisión tomada no fue la acertada puesto que para poder tenerlos listos para su comercialización se llegarona a gastar en carcasas y componentes la nada despreciable cantidad de 2 millones de dólares, una cifra muy alejada de las previsiones iniciales. Este cuantioso desembolso hizo que adquiriera una deuda que en ese momento no pudo asumir, lo que le condujo irremediablemente al desastre.

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