…Richard Garriott posee una de las casas más sorprendentes de los EE.UU.?
Por todos es conocida la trayectoria profesional de Richard Garriott, alias Lord British. Desde 1980 hasta la actualidad ha participado en un treintena de títulos, desempeñando en ellos papeles diversos, desde programador y diseñador hasta director de proyecto y artista gráfico, pasando por productor ejecutivo, miembro del equipo de audio y actor de voz. Podríamos decir, por tanto, que nada en el desarrollo de videojuegos y su distribución le es ajeno, llegando incluso a convertirse en la cabeza coronada de los MMORPGs, término que él mismo acuñó en el año 1997.
El camino que Lord British ha seguido en la industria del software de entretenimiento no es el único que ha dado de que hablar, también sobre su vida personal han corrido ríos de tinta. Y es que el empresario británico-estadounidense ha pasado a la historia por ser el sexto turista que ha viajado al espacio, proeza alcanzada en otoño de 2008 previo pago de 30 millones de dólares. Richard decidió seguir los pasos de su padre, Owen K. Garriott, científico y astronauta de la NASA que llegó a realizar dos misiones ultraterrestres, y el 12 de Octubre emprendió su viaje a bordo de la nave Soyuz TMA-13 acompañado por el comandante ruso Yuri Lonchakov y el cosmonauta estadounidense Michael Fincke. Dos días más tarde se produjo el acoplamiento a la Estación Espacial Internacional (EEI), centro de investigación en el que Garriott llevó a cabo dos experimentos científicos ideados por alumnos de primaria y secundaria británicos en colaboración con el British National Space Centre, se comunicó con estudiantes asociados al Challenger Center for Space Science Education a través de teleconferencias patrocinadas por la NASA, fotografió lugares significativos de nuestro planeta para comparar las instantáneas con las que había tomado su padre treinta y cinco años antes y participó en estudios sobre el sueño y los patrones de vigilia en los astronautas, los efectos del vuelo espacial sobre el sistema inmune humano y la reacción de los ojos en un entorno de microgravedad. El 24 de ese mismo mes, tras haber estado a 217 millas de altitud y completar una media de 15,77 órbitas diarias, Richard y sus compañeros de tripulación aterrizaron con éxito en Kazajstán. El sueño había llegado a su fin.
Para encontrar el origen de su deseo por viajar al espacio debemos echar la vista atrás y rastrear en su infancia. Como hijo de un empleado de la NASA, se crió en un barrio en el que buena parte de sus habitantes habían conquistado la órbita terrestre, de manera que él creció creyendo que cualquier mortal podría emular las hazañas de Gagarin, Armstrong o Tereshkova. Por eso, cuando de niño los médicos le dijeron que su miopía le incapacitaba para convertirse en astronauta el mundo se le cayó a los pies y pensó que jamás podría experimentar la sensación de contemplar la Tierra a decenas de kilómetros de distancia, pero el caprichoso destino le tenía deparada una suerte distinta. Richard abandonó sus estudios en la Universidad de Oklahoma al comprobar que los juegos de ordenador que había diseñado le reportaban pingües beneficios económicos, muchísimo más elevadados que el salario que cobraba su padre, y a partir de ese momento todos sus esfuerzos se encaminaron a lograr que la industria privada pudiera llevar a cabo vuelos tripulados. Así, invirtió parte de sus ganancias en compañías que ofrecían una gran variedad de experiencias espaciales, entre las que se encontraba Space Adventures y Zero G Corporation, de manera que en el momento en que la Agencia Espacial Federal Rusa aceptó llevar a turistas él movió los hilos pertinentes para convertirse en el primer explorador civil del mundo en viajar al espacio. Sin embargo, la caída de las dot coms le dejaron prácticamente en la bancarrota, por lo que se vió obligado a venderle su pasaje al multimillonario Dennis Tito y luchar para recobrar su fortuna y poder pagar un billete al espacio.
Más allá de su viaje espacial, Garriott se ha embarcado también en otras aventuras que le han llevado a recorrer el planeta de un extremo a otro en busca de emociones fuertes, conduciéndole sus pasos hasta Ruanda, país en el que tuvo un encuentro con las escurridizas e impresionantes familias de gorilas de montaña que tanta popularidad alcanzaron gracias a los estudios de la zoologa Dian Fossy y la película Gorilas en la niebla que llevó a la gran pantalla la labor científica y conservacionista de ésta, la Antártida, continente del polo Sur al que viajó hasta en dos ocasiones para participar en sendas expediciones que tenían como fin encontrar los meteoritos que se esconden bajo las hojas de hielo, las profundidades del Atlántico, océano que acoje a cuatro kilómetros de la superficie los restos del majestuoso Titanic a los que quiso aproximarse para desvelar los secretos que encierran en sus entrañas, y el Amazonas, el río más grande del mundo en el que navegó a bordo de una canoa. Con todo, las subidas en sus niveles de adrenalina no terminan con estas actividades puesto que Garriott también practica paracaidismo, buceo, ala delta, rappel y espeleología, así como diversos deportes de invierno.
Desarrollador de videojuegos, coleccionista de emociones extremas, empresario de éxito, explorador del espacio y también filántropo. Richard acoge en su casa de Texas el Austin Shakespeare Festival, un evento anual en el que se dan cita los amantes de la extensa obra del dramaturgo más importante de todos los tiempos. Y es que el polifacético Garriott mandó construir en la parte trasera de su finca de cinco hectáreas una réplica de ese teatro circular situado a orillas del Támesis en el que la compañía a la que pertenecía William Shakespeare cosechó tardes de éxito, The Globe. Según cuenta Dale Flatt, uno de los administradores de la propiedad del creador de la saga Ultima, cuando era joven Richard pertenecía a The Society for Creative Anachronism (SCA), una sociedad internacional sin ánimo de lucro compuesta por más de 30.000 miembros que se dedica a estudiar y recrear las artes, habilidades y estilos de vida de las culturas europeas anteriores al siglo XVII, centrándose fundamentalmente en la Edad Media. Por aquel entonces apenas existían lugares disponibles en los que poder realizar las actividades propias de esta organización, entre las que se encuentran las justas, el tiro con arco y la danza, y, cansado de tener que acudir a parques para poder poner en práctica su afición, se prometió a sí mismo edificar, cuando sus finanzas se lo permitiesen, un inmueble que estuviera en consonancia con tales tareas. Dicho y hecho, a escasos cien metros del lago Austin y con capacidad para albergar a cien espectadores, construyó un teatro que fue bautizado con el legendario nombre de Curtain.
Pero esta no la única sorpresa que encierra la extensa propiedad de Richard. Veamos. Garriott quería vivir en un hogar que se amoldase a sus gustos y reflejase sus intereses, de manera que contrató los servicios de un prestigioso estudio arquitectónico, Barley & Pfeiffer, para que le construyese una mansión a medida en la que cobrase protagonismo su fascinación por la Edad Media, los juegos de rol, la magia y la astronomía. Así fue como nació una ecléptica residencia palaciega cercana a Austin, Texas, que fue bautizada con el nombre de Britannia Manor como homenaje al castillo que aparece en la saga de videojuegos que más éxito le ha reportado, Ultima. Britannia, conocido anteriormente como Sosaria, es un reino ficticio gobernado desde una soberbia fortaleza, auténtico corazón político del país, por Lord Cantabrigian British, nick del propio Richard Garriott y personaje sobre el que giran un número nada despreciable de tramas y misiones secundarias. Se cuenta que cuando era joven, estando en un campamento de informática, sus compañeros le pusieron el sobrenombre de British debido a su marcado acento británico. El título de Lord surgió posteriormente, cuando se convirtió en game master/amo del calabozo en Dungeons & Dragons, y Cantabrigian es un claro tributo a su lugar de nacimiento, Cambridge.
Britannia Manor es una mansión laberíntica plagada de pasadizos secretos y trampas, siendo la joya de la corona una habitación oculta en el sótano que, a modo de mazmorra, alberga objetos de lo más diverso, desde fósiles de dinosaurios hasta animales momificados, pasando por un esqueleto humano auténtico o un kit cazavampiros del siglo XVI. Ballestas, armaduras, medievales y japonesas, urnas funerarias, tapices de época, globos terráqueos, autómatas, primeras ediciones de libros, cartas de navegación, vidrieras rescatadas de una iglesia abandonada, cañones…, muchos son los elementos que utiliza para su decoración, y es que si por algo se caracteriza Richard es por su gusto por adquirir productos pocos convencionales.
Pero esto no es todo, aún hay más. Britannia Manor también cuenta con una surtida bodega en la que esperan ser descorchados vinos y cavas de todo el mundo, un espléndido mirador de madera con vistas a la ciudad de Austin, un foso que viene a reflejar la fascinación de Garriott por los castillos europeos medievales, varias piscinas, entre las que se encuentra una con efectos de lluvia artificial, y una gruta cubierta. Además, Richard puede estudiar los cuerpos celestes, fotografiar el espacio o contemplar el cielo sin que nadie le moleste ya que ordenó construir en el complejo principal un observatorio astronómico.
Desde 1988 hasta 1994, en los años pares, Richard organizó en su morada unas fiestas de Halloween que han quedado grabadas a fuego en la memoria de los asistentes por su espectacularidad e interactividad. Garriott convertía Brittania Manor en el escenario de un juego de rol en vivo en el que los invitados tenían que resolver puzzles, realizar misiones y evitar peligros para lograr escapar. Decenas de voluntarios, desde técnicos hasta actores, bomberos y personal de seguridad, trabajaban sin descanso para transformar su vivienda en una auténtica casa encantada y velar por el correcto transcurrir de los acontecimientos, si bien, a pesar de esta contribución desinteresada, el empresario tenía que realizar un fuerte desembolso econónimo destinado a sufragar los gastos de maquillaje, vestuario, efectos especiales y materiales de construcción. La entrada al evento era gratuita, de manera que era habitual ver a gente acampada frente a su vivienda para conseguir una invitación. No obstante, para no faltar a la verdad hay que decir que ha llegado a cobrar por algunos espectáculos, destinando íntegramente la recaudación a fines benéficos.
En 1996 Garriott inició la construcción de una segunda residencia, Britannia Manor Mark II, a media milla de distancia de su vivienda habitual, y esa fue la ubicación escogida por Scare for a Cure, una organización sin ánimo de lucro que recauda dinero para el tratamiento y rehabilitación de pacientes con cáncer, para celebrar su tradicional evento interactivo en 2009. El fundador de esta entidad, Jarrett Crippen, alias The Defuser, organizó por primera vez esta celebración en 2005 en el patio trasero de su casa, llegando a recaudar 10.000 dólares para obras de caridad, y en los años sucesivos empleó para la caracterización de la vivienda a parte de los talentosos voluntarios que trabajaron en la fiestas de Richard años atrás. Sin embargo, a medida que el acontecimiento iba adquiriendo notoriedad el lugar se iba quedando pequeño, por lo que Jarrett contactó con el empresario británico-estadounidense para que le cediese gratuitamente su nueva mansión, incluso a pesar de que ésta aún no estaba terminada. Así, la organización benéfica consiguió presentar un exitoso espectáculo llamado Blood Ritual en el que los participantes tenían que lograr que los vampiros no se convirtieran en los amos y señores del mundo.
¿Y para qué tener dos hogares si puedes tener tres y así triplicar la diversión?. Britannia Manor Mark III es el último proyecto del magnate de los videojuegos y, sin duda, el más ambicioso, no en vano estima que tardará en torno a diez años en tener la casa completamente terminada. La vivienda estará compuesta por tres edificios independientes conectados entre sí a través de una intrincada red de túneles subterráneos, ocupando un lugar preferente un torreón de cinco pisos de altura que estará coronado por un nuevo observatorio y tendrá un planetario en el sótano. Asimismo, se podrá acceder nadando a determinados lugares del complejo ya que la piscina tendrá sus propios pasadizos acuáticos. Como no podía ser de otra forma, también contará con habitaciones secretas, paredes giratorias y un sinfin de trampas y objetos de colección para que el visitante le dé esquinazo al aburrimiento.
Como acabáis de comprobar, la imaginación de Garriott no conoce límites. No sólo ha creado pixelados mundos ficticios sino que también ha convertido su finca en un terrorífico parque de atracciones. Lord British parece destinado a vivir mil y una aventuras, tanto dentro como fuera del planeta. A los hechos me remito.























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