Detrás del inocente aspecto gráfico que tiene la millonaria obra de Rovio se esconde una droga dura. En el mismo momento en el que estoy escribiendo estas líneas miles y miles de jugadores están enganchados a Angry Birds tratando de terminarse todos los niveles o de batir sus récords. Puede que os parezca gracioso este hecho, pero desconocéis el sufrimiento y el enorme dolor que están padeciendo las familias de estos adictos. Es hora hacer algo. Es hora de parar. Es hora de Mike Tyson, porque ¿quién si no sería capaz de alejarnos de semejante  robavidas con tan sólo un gesto?. Llámale ahora y comprueba de inmediato su milagrosa fórmula.

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