Probamos la nueva PSP Go con el Gran Turismo y el Little Big Planet

Ante todo, dar las gracias a Sony España por darnos la oportunidad de probar en primera persona estos dos juegazos y dejarnos grabarlo en vídeo. Como bien dice el titular, en el Gamelab 2009 hemos podido echar un par de partidas a estos dos títulos que prometen levantar el índice de ventas de software de la portátil, pero vayamos por partes.

La nueva consola es ligera, ligerísima comparada con sus antecesoras. Nada más cogerla parece que estamos ante un nuevo modelo de móvil (su tamaño cerrada es similar al de una Blackberry o un iPhone) hasta que abrimos la parte de los mandos. Aunque parezca mentira, los botones y el pad digital son muy cómodos, más de lo que se puede intuir en las imágenes, dándole un suspenso, una vez más, al stick analógico que ahora se encuentra mucho más hundido en la carcasa y su diámetro ha sido reducido considerablemente. Lamentablemente, tocará volver a readaptar nuestra forma de jugar. La pantalla ha sido redimensionada, perdiendo algo de tamaño pero conservando la alta resolución que ya poseía esta portátil (juraría que incluso más, pero los culpables deben de ser los gráficos del Gran Turismo).

Entrando ya en materia, lo primero que catamos fue la demo del título de Polyphony durante unos minutos, suficientes como para dejarnos con la boca abierta. Nada en el catálogo de PSP es tan grande como este Gran Turismo Portable. Si 600 coches os parecía una burrada, imaginároslos con el nivel de detalle de una PS2 y con una suavidad de líneas nunca vista en un juego en UMD. Los clásicos dientes de sierra desaparecen como por arte de magia en todos los vehículos que aparecen en la demo y el circuito en el que corrimos es un viejo conocido de la saga, con lo que es más fácil comparar la versión de sobremesa con esta edición “reducida”.

En cuanto a Little Big Planet sólo os podemos hablar del control en sí puesto que la demo carece de opciones de personalización. Aún así, confiamos en que la adaptación no quedará coja por ese lado debido a que lo que hemos jugado es una conversión fiel del original creado en PS3. Las animaciones y el feedback del Sackboy es exacto al de los mayores, por lo que seguirá gustando a sus fans y aborreciendo a sus detractores. Donde desciende la calidad de este título es, logicamente, en las texturas, además de tener unos fondos bastante pobres y carentes de detalles en los dos niveles que tuvimos a nuestra disposición. Sin embargo, nos fuimos con la sensación de que nos falta por ver el verdadero motivo que hará que este juego se coloque entre los más vendidos: la personalización. Esperemos que la espera del juego completo no se demore mucho y, si no hay más remedio que esperar, al menos que Sony nos brinde alguna otra demo.