Lo han hecho una vez más. Después de seguir este evento durante años uno todavía se sorprende de lo lejos que ha llegado el Gamelab, siendo conscientes de que sus primeras ediciones sólo albergaban charlas universitarias. Este año han dado un salto cualitativo importante y podemos decir sin miedo a equivocarnos que, si continúan en este línea, estamos ante un mini E3 patrio, con presentaciones de videojuegos, demos en vivo, exposiciones y, cómo no, ponencias con artistas de lo más interesantes. Muchas desarrolladoras españolas se mueven en el recinto estos días y gracias al impulso que supone la presencia de Castlevania (más tarde hablaremos en profundidad de él), los stands de Nintendo y PlayStation Move y la apuesta que ha hecho Sony con este evento al traer novedades como PlayEnglish, Gran Turismo 5 o el soporte 3D del que tanto se ha hablado estos últimos meses.
Y todavía falta lo mejor. Cuándo estéis leyendo estas líneas probablemente me encontraré inmerso en la conferencia de Castlevania, donde Enric Álvarez ya nos ha prometido emociones fuertes, la presentación de Motion Sports con el Kinect como estrella rutilante, tranquilos habrá vídeos, y las consabidas entrevistas que publicaremos en unos días. Aquí todavía queda mucho pesacado por vender y, si todo sigue por el mismo camino, el Gamelab del año próximo podremos volver a sorprendernos con un nuevo paso adelante de esta joven y descarada feria.







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