Por si os faltaban razones para visitar Japón aquí tenéis una más. En Tokio, en el barrio que acoje buena parte de la actividad administrativa y comercial de la capital, se encuentra uno de los cafés más fascinantes que hayáis visto nunca. 8bit cafe es más mucho más que un lugar de encuentro y debate en torno a unas bebidas azucaradas o a unas tazas de té, es una oda al ocio interactivo digital y a la cultura pop de la década de los ’80.
Dos cosas llaman la atención nada más entrar en un local de unas dimensiones tan reducidas que cuesta creer que allí se pueda escuchar de manera regular música en directo o bailar al son de lo que el DJ de turno tenga a bien pinchar. La primera de ellas es su decoración, mires donde mires vas a encontrar consolas de viejo cuño, así como sus correspondientes accesorios y cartuchos de juego, perfectamente apiladas en las estanterías/vitrinas para crear ambientación y distribuidas en la zona de juego para disfrute de aquel que se quiera entretener echando unas partidas; la segunda es su particular ruido, mezcla perfecta de conversaciones aún por finalizar, chiptunes y bandas sonoras de videojuegos remasterizadas.
Todo está pensado para que el cliente reciba una bofetada de nostalgia al cruzar el umbral de la puerta. En las paredes retratos artísticos de personajes cartoon y caricaturas, en las mesas cuadernos de dibujo y rotuladores esperando a que demuestres tus dotes artísticas y dispersos por todo el local cómics manga, figuras, peluches y variado merchandising ochentero. Incluso los posavasos y las bebidas tienen sabor a retro, con una carta de cócteles de lo más peculiar, entre los que se encuentran “Dr. Mario” y “La tentación de la Princesa Peach”.
Pese a su corto tiempo de vida, menor a cuatro años, y a su extraña ubicación, quinto piso de un vetusto edificio de Shinjuku, 8bit cafe ha tenido una excelente acogida y a día de hoy es visitado por todo tipo de personas, desde amantes del manga y el anime hasta jugones, pasando por turistas y empleados de compañías desarrolladoras. Tres son las reglas de la casa: 1º) no se tolera el comportamiento descortés causado por la embriaguez; 2º) se debe esperar pacientemente el turno de juego; 3º) ya que no es una biblioteca para retro gamers sino una cafetería, consumir si vas a jugar. Si las respetas eres libre explorar, tocar, leer y jugar con lo que te plazca.
Dicen que de los estadounidenses y de los japoneses se puede esperar lo mejor y lo peor, y este santuario gamer es claro ejemplo de lo primero. Me encantaría saber cuánto tiempo duraría abierto un local de semejantes características en España, porque a no ser que guardes las reliquias bajo siete llaves y tomes precauciones extremas en la zona de juego en un abrir y cerrar de ojos te lo desvalijan y no te dejan ni con las telarañas de propina.
Visto en | Game|Life, Kirai, gameinformer.

























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