Hace poco leí en algún medio del sector una curiosa noticia. El Tribunal Europeo sentenció que los autores/propietarios de cualquier software no podían oponerse a la reventa de sus licencias, aunque no exista soporte físico de ellas. Esta decisión viene a refozar el mercado de video juegos de segunda mano que, gracias a Internet, se está convirtiendo en una alternativa sólida para todos aquellos que estén buscando un producto en específico. La industria del ocio digital tiene un inconveniente y es que suele olvidarse muy fácilmente de su pasado, tanto a largo como a corto plazo. Los usuarios de cualquier consola actual pueden gozar de un catálogo de obras variado, completo y con rebajas continuas, pero ¿qué sucede cuando un título está descatalogado?
Voy a usar mi situación como ejemplo. Soy un feliz propietario de una PSP, he disfrutado de su vida útil todo lo que he podido y aun así todavía tengo cuentas pendientes con esta portátil. En su momento dejé pasar ciertos videojuegos que de aquella no me atraían demasiado y ahora, con la perspectiva que me da poder observar todos los productos disponibles para dicha consola, me doy cuenta que existen obras revalorizadas que cotizan al alza. Nombres como Megaman Maverick Hunter, Ultimate Ghost and Goblins o Castlevania The Dracula X Chronicles no pasarán a la historia, pero pueden ser fácilmente los más deseados por los usuarios de la, aún viva, PSP. Si las distribuidoras, desarrolladoras o tiendas especializadas no nos dan opción no hay que ser muy listo para darse cuenta que la solución se encuentra en el mercado de segunda mano.
Pero la sombra de esta práctica es más alargada de lo que parece. Al margen de las consolas actuales, la búsqueda de material usado también sirve para rescatar viejas glorias que nos hicieron disfrutar de una infancia repleta de recuerdos y días felices. Las Super Nintendo, Megadrive, Game Boy y demás joyas merecen tener una segunda vida y sin ellas moríria un concepto de videojuegos que hoy ya no se destila. En esta industria muchas veces hay que mirar hacia atrás para seguir avanzando, mantener fresca en nuestra memoria la historia y evolución de los videojuegos para innovar o mejorar las fórmulas que funcionaron anteriormente. Mirad si no la poca información que existe de la época de los microordenadores. ¿Alguien recordaría Bruce Lee, La Abadía del Crimen, Abu Simbel o Phantomas de no ser por la reventa de los originales?
Con todo esto solo quiero reflexionar sobre el papel que el mercado de segunda mano juega en la industria. Por mucho que algunos quieran demonizarlo es un bien necesario para mantener vivos los recuerdos de muchos videojuegos que no figuran en ningún recopilatorio, pero que pertenecen a la historia de este joven ocio. No todo el mundo quiere deshacerse de esa máquina tan entrañable para él y no creo que a nedie le haga daño que sigamos jugado a aquello que en su día nos ofreció horas y horas de diversión.








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