Una vez pasada la gran cita del fútbol español (y una de las más importantes a nivel mundial) toca reflexionar sobre el partido y, tanto un bando como otro, tienen motivos suficientes para sentirse satisfechos, bien por el resultado o por la mejoría de juego. Pero si hay algo que reconcome a los madridistas es la posible injusticia del marcador ya que en la primera parte tuvieron ocasiones de sobra para ponerse por delante. ¿Injusticia?, pobres merengues. Yo, como barcelonista evangelizado por ese pedazo de entrenador que es Pep, me veo en la obligación de mostrar a todo el mundo lo que es un auténtico robo de partido.