Donald Kennedy, como otro tantos mortales, se aburrió un día en su trabajo, y en lugar de matar las horas que restaban para finalizar su jornada laboral poniendo al día el correo electrónico o leyendo un periódico digital, decidió, inspirado por las musas videojueguiles, darle un nuevo uso al material de oficina que tenía a mano. Unos cuantos clips, alambres, monedas y pinzas bastaron para crear un Mario Kart perfectamente reconible. Un excelente que trabajo que podrás ver en todo su esplendor si accedes a su cuenta de Flickr.

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