miyamoto premios principe de asturias

Hoy se ha obrado el milagro, me he reconciliado con los Premios Príncipe de Asturias, y el motivo de este cambio no es otro que la candidatura al galardón en la categoría de Comunicación y Humanidades de ese genio creativo que responde al nombre de Shigeru Miyamoto.

Veintinueve años contemplan a este evento académico de gran prestigio internacional, y esta es la primer vez que una persona vinculada al ocio interactivo aspira a una condecoración. Estamos, pues, ante un hecho sin precedentes, obra y gracia de la feria Gamelab que anualmente se celebra en Gijón. Iván Lobo Fernández, su director, justifica de la siguiente forma la propuesta: “(Miyamoto es) el máximo exponente de una genial generación de creadores interactivos, que concibe el videojuego como un nuevo medio, capaz de unir a las personas en torno a una experiencia compartida, sin distinción de edad, sexo, condición social o cultura. Gracias a su influencia, hablar de videojuegos hoy en día es hablar de comunicación global, de una forma de expresión tan potente y democrática que, lejos de contradecirse con las ya existentes, las ha absorbido y mejorado a través del lenguaje de la interacción”.

Méritos no le faltan al diseñador y productor de videojuegos más influyente de la historia para hacerse con el codiciado premio, por lo que esperemos que el próximo otoño tengamos que desplazarnos a Oviedo para verle pisar con fuerza la alfombra azul que conduce al Teatro Campoamor. Sus vitrinas están llenas de galardones pero siempre hay hueco para uno más, sobre todo si éste ha sido diseñado por Joan Miró.