Post-It, the game

El creador de los post-it de colores tiene que estar contento al comprobar que su invento se ha convertido en un objeto imprescindible para los directores de cortometrajes. Está claro que a la persona que quiera hacer una producción en stop motion le saldrá más barato y práctico recurrir a estos papelitos adhesivos que volverse loco moldeando kilos de plastilina, aunque no quisiera ser yo el que tiene que pegar y despegar de la pared las dichosas hojas. En esta ocasión Nicolas Baudry y Etienne Ricouard nos ofrecen un collage de videojuegos pixelados en la vida real usando su casa como improvisado escenario. Treinta horas después hay que rendirse ante la evidencia: el resultado es digno de mención pero no creo que tengan ganas de volver a ver un post-it en mucho, mucho tiempo.

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