Vale que los sprites de Street Fighter II encierran más amor que sus descendientes poligonados por muy bien hechos que estén estos últimos, pero reducir los píxeles no significa aumentar el carisma. Ver este vídeo de un combate entre Ken y Blanka sería hermoso si no fuera porque con quince píxeles lo único que podéis apreciar es vuestra cara de “¿what the f…?” reflejada en la pantalla. Al menos podemos sacar una conclusión de todo esto: cualquier juego puede ser portado a cualquier consola, indistintamente de su capacidad. CUALQUIER JUEGO.